Detrás del vino…

“Exprese lo que exprese, que exprese”

Cada parcela es un ecosistema que posee unas características que lo hacen único. El tipo de suelo, la ubicación, orientación y otros factores como la estructura de la tierra van a marcar los trabajos en el viñedo. No tenemos una “receta” y cada trabajo se realiza en función de las necesidades específicas de cada parcela.

“Esa planta tiene que vivir otros 100 años más.”

Trabajos anuales como la poda, en el caso de los viñedos centenarios cobran especial importancia. Ya no hablamos de una poda de formación, como podría ser en vides más jóvenes. Es una poda de resistencia, buscando encontrar la fuente vital de estas ancianas plantas, y sirviéndonos de ella para crear más madera joven y superficie foliar para que la planta, continúe vital otros 100 años más.

“Ayúdala, pero se tiene que buscar la vida”

Laboreo del terreno: En nuestros viñedos no se puede trabajar con tractores. Los viñedos se cavan a mano o se fresan con máquinas apropiadas, dependiendo del año y las condiciones. Además, se utiliza el mulching cada 5 años. En las parcelas de Amandi no se puede trabajar con cubierta vegetal.

“Todo ser vivo necesita comer”

A cada vendimia, la planta extrae las cantidades necesarias de compuestos minerales y orgánicos para construir la uva. Es necesario aportar nuevos nutrientes al suelo y lo hacemos con diferentes materiales orgánicos: abono animal, paja, hojas, toxos… etc.

“No hagas heridas que cicatricen”

A pesar de hacer una minuciosa poda todos los inviernos, las plantas son seres vivos que poco a poco hay que ir domesticando y para ello, realizamos una poda en verde. Es imposible que no queden yemas sin quitar en la poda, por lo que durante el período vegetativo se hace una pasada por cada viñedo quitando pámpanos que no se habían dejado y en algún caso equilibrando la carga de los racimos.

"En el momento adecuado, y si no entra en la planta, mejor”

Aplicamos tratamientos tradicionales para controlar las plagas de hongos: cobre y azufre en polvo. En su justa medida y en los momentos oportunos. 

"Con tranquilidad y sin prisa”

Vendimia: Durante todo el mes de septiembre se realizan muestreos y se clasifican los viñedos según: su suelo, tipología, la calidad obtenida durante el año y según su calidad histórica. Se vendimia en cajas de 20 kilos. Las uvas se llevan a la bodega en pick ups y se dejan enfriar toda la noche a la intemperie. 

“Cargarse los extremos”

A primera hora de la mañana, se comienza con la selección de uvas recolectadas el día anterior. Debido a que busco la máxima expresión de cada uva en mis vinos, la uva llega a bodega muy madura, a veces hay granos excesivamente maduros dentro del mismo racimo, por lo que en la mesa de selección los eliminamos manualmente para evitar aromas de sobremaduración en los vinos.

“Nariz de oro”

Fermentación: Todas las fermentaciones de las uvas seleccionadas se hacen con levadura salvaje previamente adaptada días antes. En depósitos abiertos y con sus oportunos remontados. Catando todos los días y dirigiendo la fermentación.

“Que no se estropee”

Malolácticas: Todos los vinos realizan la maloláctica en su propia barrica.

“Estabilidad”

Filtrado: Al terminar la fermentación maloláctica, los vinos se filtran reduciendo la carga microbiológica. Con este filtrado se logra estabilidad en el vino y evitar la aparición de aromas o sabores no deseados en el vino. 

“La nobleza de un terruño”

Crianza: El roble utilizado en nuestros vinos es siempre francés y con su debida certificación de procedencia y secado natural.